"This is not the sound of a new man or a crispy realization. It's the sound of the unlocking and the lift away. Your love will be safe with me."

viernes, 23 de marzo de 2012

Tiene usted todo menos pundonor


A continuación se despliegan los síntomas, actitudes, comportamientos que han ido construyendo el por qué de su reputación. Muchas de ellas las hemos empleado u oído y otras las hemos repudiado y señalado como elemento dañino que se expande y arrasa nuestra sociedad:

* Sobrevaloración de los extranjeros: como se dijo anteriormente, la estima que se tiene por lo ajeno a nuestro país se considera de mayor importancia. En consecuencia, degradamos nuestras capacidades y potenciales a tal magnitud que dejamos de creer en toda aptitud que se desprenda del mexicano.

* Influyentismo: ¿Cuántas veces, incluso dentro de nuestra propia familia, nos hemos encontrado con personas que valúan su poder por medio de "palancas"? Este problema da nuevamente muestra de la poca expectativa que tienen por ellos mismos. Una persona no se es de un nombre por apellidos que no le corresponden.

* Fanfarronería: El creerse ajonjolí de todos los moles, la respuesta a las preguntas, presentarse de pudiente y todo poderoso pero que en su reverso es todo lo contrario. La necesidad de atención, aceptación y posición dan como resultado que se escandalice toda acción.

* Impuntualidad: "La puntualidad tarde o temprano vencerá el intelecto" Es lo que profesan los japoneses. En cambio en México, por lo menos una vez ha aparecido en algún capítulo de nuestra vida, de un lado o del otro. No hay mexicano que se escape de los retrasos de su paisano. Lo que esto demuestra es el poco aprecio que se tiene del tiempo ajeno y propio, una muestra más de subestimación.

* Las antesalas: ¿Quién no ha sido dejado en espera en alguna institución pública o en la búsqueda de trabajo? Podemos pasar gran parte del día para que al final toda inversión de tiempo sea inútil. Una vez más el mensaje entre lineas es "el poder me pertenece" aunque éste no sea más que una ficticia creencia.

* Insubordinación, anarquía: La rebeldía es una práctica diaria del mexicano (como cruzarse un alto o conducir alcoholizado). No acepta ningún tipo de regla o ley porque en el inconsciente colectivo permanece la frase "las reglas se hicieron para romperse". El llevarla acabo produce satisfacción así como alabanzas de coetáneos o amigos. En México, a las leyes y estropajos se les da el mismo uso.

* Miedo: En México dicha emoción se presenta en cosas tan insignificantes como decir no hasta rechazar la realidad. Ambas son resultado de la turbulencia que se experimenta diariamente y de las heridas propinadas cada sexenio que no cierran. Se vive bajo el influjo del miedo y nada se hace para removerlo.

* Envidia: Que poco reconocimiento existe en nuestro país hacía nuestros parientes. El que Juan elija ser reprimido y no sobresalir no significa que Pedro tendrá que seguir el mismo patrón; realmente hay mexicanos obstinados en sobresalir que acaban lográndolo. Lamentablemente, con dolo digo, que mayor es el número que están aguardando el tropiezo o lanzando calumnias para acelerar el proceso.

* Despilfarro: Quiere convencerse y convencer. El mexicano disfruta derrochando su dinero como una muestra de falsa jerarquía reforzada por la consideración que obtiene de quien le rodea.

* Abstencionismo: No involucrarse en los problemas que competan a la nación, no sólo a unos cuantos hombres uniformados. La devaluación de nuestra opinión y punto de vista es evidente por el desconocimiento tanto del trasfondo como del poder de la palabra.

* Basura: Problema sumamente critico que acapara calles principales y periféricas de cada punto de la república. Es pesimista ver como la ciudadanía arroja los desechos en lugares donde se transita regularmente o frente a la casa de uno de sus vecinos. Es esa la aberrante y descompuesta opinión que se tiene sobre el semejante; una falta de respeto monumental.

* Abuso de diminutivos: No es desaparecerlos del vocabulario pero sí utilizarlos con menor frecuencia. Hay cosas que merecen ser nombradas con todas sus letras y no encogerlas. Una vez más el léxico expele una pequeñez que parece nunca crecer.

* Susceptibilidad: La famosísima frase "como jarrito de tlaquepaque: mírame pero no me toques" proyecta la fragilidad del mexicano: se ofende al ser contradecido y se distancia al no ser correspondido; parecería un mecanismo de defensa que surge bajo la amenaza de no ser su palabra la ley.

* Fe Guadalupana: Sabemos que la religión es el núcleo de muchas familias y ciudadanos mexicanos pero la Virgen de Guadalupe es el símbolo del país, se le admira y respeta y cuenta con una fecha reservada para sus festejos y recibir a la congregación. La contracara de esta fe multitudinaria es la evidente separación con la realidad buscando una compensación en su imagen; podremos ser un país estancado y descuidado pero bien posicionado bajo la omnipresencia de una deidad.

* Chistes autodevaluativos: No cabe duda que el mexicano se pisotea anteponiendo su reputación. Por más que estos puedan causar risa aportando a las falencias un toque humorístico, el meollo es la minusvalía.

* Corrupción: Un diagnostico del mexicano no puede estar completo sin considerar esta epidemia. Los cimientos que sostienen nuestra sociedad son endebles y añadiendo el tonelaje de la corrupción se fractura al por mayor. En un país donde nuestras decisiones son dubitativas, nuestra estima es rebajada y nuestros "representantes" se encargan de hundirnos más con cada mentira e ignominia; la corrupción es el acceso a una realidad que no será la más prometedora pero nos mantiene inmersos en esa esfera idílica que se desmorona con un brusco movimiento. El fin a esta enfermedad (y anteriores malestares) se combate priorizando los principios y valores por encima de una postura cansina que mediocremente nos alcanza para sobrevivir.

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