"This is not the sound of a new man or a crispy realization. It's the sound of the unlocking and the lift away. Your love will be safe with me."
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sábado, 24 de marzo de 2012

El éxito es intrínseco


El éxito tiene muchas puertas. Al abrir una, esta te lleva otra y así sucesivamente. Esto se debe a que en la vida no hay un éxito, hay éxitos; el acabar la primaria es uno pero inmediatamente llega la secundaria, posteriormente la preparatoria y después universidad. En esas particulares etapas y otras que emprendamos hay logros alternos que van incrementando el ímpetu por el éxito. Pero lo que realmente hace que el éxito se consuma es la integra consciencia que conservemos respecto a nuestra persona, el conocimiento que hace de cada paso una lección que tanto puede fortalecer como puede hacer recapacitar y ver si este es el camino que se ha de seguir. El éxito se va preparando desde los primeros años de vida para llegar a una etapa más concreta y ponernos en marcha en la autopista del éxito.

El éxito no es obra de la casualidad. Lo hombres que han llegado a disfrutarlo, palparlo y regocijarse en él, son personas que antes de fijarse una meta se examinaron de pies a cabeza; o sea, existió un análisis personal, un acto concienzudo, cuya recompensa es conocerse, interactuar con aquello que los entristece y los alegra del mismo modo que hacer redituables las virtudes y propietarios de sus defectos. No podemos aspirar al trono si antes no ocupamos el nuestro.

El éxito no tiene restricciones. Se podría pensar que está reservado para las mentes maestras o personajes superiores como escritores o actores pero la realidad indica que todos estamos en condiciones de aferrarse al éxito. El decremento de las expectativas y autoestima construyen las barreras que pueden ser derrocadas si se ponderara el autoconocimiento. No hay que ver limitantes donde no las hay, ni cláusulas porque éstas no existen, el único impedimento reside en nuestro interior.

Lo ignoro pero a qué bien se me ve


¿Cuánta gente no hemos visto maldecir a la vida, culparla de lo sucedido, de esas decisiones tomadas con "seguridad" pero que terminan causando una gran aflicción? Las decisiones bien tomadas siempre van en compañía de un conocimiento certero de quién uno es y no lo que a ojos de otros puede ser. El ser humano, en su mayoría, es conocido por su necedad. Cuando algo le perjudica o no empata con lo que éste quiere en realidad, decide continuar porque su conocimiento personal es flaco, es dirigido por falsas alusiones del yo; una persona que es timorata elegirá ir a una fiesta por más que no encuentre ella nada de su agrado pero sí esa falsa creencia de afiliación que el evento ofrece, igualmente pasa con las personas que buscan una relación a plenitud cuando consigo mismos no lo están. Gran parte de los fracasos y tropiezos se deben a una contradicción de lo que no conozco y lo que pretendo obtener.

El mundo no es un lugar hostil, un campo de batalla. El entorno nos proporciona lo necesario para sobrevivir. Pero cómo hemos de saber que coger y que dejar ir cuando hay una página en blanco en la que aún no hemos escrito: uno mismo. El autoconocimiento nos hace ver el mundo colorido, no en su constante contraste blanco y negro; nos hace conscientes de una amplia gama de cualidades y defectos que antes que ellos atiborren de supuestos, nosotros debemos conocer.

El despejar la ignorancia de uno mismo es el paso primordial si se busca que las palabras y circunstancias tomen sentido. No podemos vivir siendo una creación plagada de remaches y conceptos ajenos; hay que primarizar lo que se coseche en nuestros propios huertos. Entre más prominente sea la separación con nosotros, mucho más se evadirá la responsabilidad y cada aspecto de nuestra vida será una amenaza.

Todo está aquí (señalando tierra firme)


Conocer es, desde tiempos griegos, la fascinación por saberse en un universo infinito donde la sorpresa empuja la capacidad del ser para extraer y descubrir aquello que parece novedoso y valioso. Los griegos al querer conocer cada aspecto vivo y material de su analítica visión, se convirtieron en una trascendente civilización.

Para llegar a dicha posición de privilegio priorizaron la interiorización como conducto a una comunión entre el ser y su exterior; una total armonía que hacia del conocimiento algo fluido porque existía una gran importancia del yo. En un lenguaje más coloquial, antepusieron el conocimiento que se encuentra en ellos para poder interactuar con cada uno de los elementos y maravillas que ocupan un espacio vital de nuestra existencia.

La definición de los diccionarios nos dice "tener idea o captar por medio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y circunstancias de las personas o las cosas" La pregunta es: ¿cuántas personas son conscientes de lo que adolecen, temores o afinidades? ¿Cuántas personas se alejan de los problemas por más dolorosas que sean sus consecuencias? ¿Cuántas personas podrían definirse cual son y no como se cree que son? En pocas palabras, conocer no forma parte de la rutina diaria; nos limitamos a tener una falsa y diminuta concepción del conocimiento que nos sirve para sobrevivir, no para sobresalir. He ahí donde conocer toma tintes dorados. Si la vida entregara distinciones físicas (ya que en su mayoría son morales), sería la medalla que todos en sus cuellos quisieran ver colgar.

En el ritmo actual, donde se toman decisiones que no corresponden a lo que se desea en realidad, el autoconocimiento es fundamental para proveer respuestas a preguntas de formulación sencilla pero que acarrean más cuestiones y posturas dubitativas, ejemplos de dichas cuestiones que podrían formularse son: qué es desechable y qué es benéfico; cuáles son mis virtudes, cuáles mis defectos. Las preguntas son importantes porque exigen respuestas; las respuestas son valiosas porque generan nuevas interrogantes que son una retroalimentación para nuestra persona.

viernes, 23 de marzo de 2012

Tiene usted todo menos pundonor


A continuación se despliegan los síntomas, actitudes, comportamientos que han ido construyendo el por qué de su reputación. Muchas de ellas las hemos empleado u oído y otras las hemos repudiado y señalado como elemento dañino que se expande y arrasa nuestra sociedad:

* Sobrevaloración de los extranjeros: como se dijo anteriormente, la estima que se tiene por lo ajeno a nuestro país se considera de mayor importancia. En consecuencia, degradamos nuestras capacidades y potenciales a tal magnitud que dejamos de creer en toda aptitud que se desprenda del mexicano.

* Influyentismo: ¿Cuántas veces, incluso dentro de nuestra propia familia, nos hemos encontrado con personas que valúan su poder por medio de "palancas"? Este problema da nuevamente muestra de la poca expectativa que tienen por ellos mismos. Una persona no se es de un nombre por apellidos que no le corresponden.

* Fanfarronería: El creerse ajonjolí de todos los moles, la respuesta a las preguntas, presentarse de pudiente y todo poderoso pero que en su reverso es todo lo contrario. La necesidad de atención, aceptación y posición dan como resultado que se escandalice toda acción.

* Impuntualidad: "La puntualidad tarde o temprano vencerá el intelecto" Es lo que profesan los japoneses. En cambio en México, por lo menos una vez ha aparecido en algún capítulo de nuestra vida, de un lado o del otro. No hay mexicano que se escape de los retrasos de su paisano. Lo que esto demuestra es el poco aprecio que se tiene del tiempo ajeno y propio, una muestra más de subestimación.

* Las antesalas: ¿Quién no ha sido dejado en espera en alguna institución pública o en la búsqueda de trabajo? Podemos pasar gran parte del día para que al final toda inversión de tiempo sea inútil. Una vez más el mensaje entre lineas es "el poder me pertenece" aunque éste no sea más que una ficticia creencia.

* Insubordinación, anarquía: La rebeldía es una práctica diaria del mexicano (como cruzarse un alto o conducir alcoholizado). No acepta ningún tipo de regla o ley porque en el inconsciente colectivo permanece la frase "las reglas se hicieron para romperse". El llevarla acabo produce satisfacción así como alabanzas de coetáneos o amigos. En México, a las leyes y estropajos se les da el mismo uso.

* Miedo: En México dicha emoción se presenta en cosas tan insignificantes como decir no hasta rechazar la realidad. Ambas son resultado de la turbulencia que se experimenta diariamente y de las heridas propinadas cada sexenio que no cierran. Se vive bajo el influjo del miedo y nada se hace para removerlo.

* Envidia: Que poco reconocimiento existe en nuestro país hacía nuestros parientes. El que Juan elija ser reprimido y no sobresalir no significa que Pedro tendrá que seguir el mismo patrón; realmente hay mexicanos obstinados en sobresalir que acaban lográndolo. Lamentablemente, con dolo digo, que mayor es el número que están aguardando el tropiezo o lanzando calumnias para acelerar el proceso.

* Despilfarro: Quiere convencerse y convencer. El mexicano disfruta derrochando su dinero como una muestra de falsa jerarquía reforzada por la consideración que obtiene de quien le rodea.

* Abstencionismo: No involucrarse en los problemas que competan a la nación, no sólo a unos cuantos hombres uniformados. La devaluación de nuestra opinión y punto de vista es evidente por el desconocimiento tanto del trasfondo como del poder de la palabra.

* Basura: Problema sumamente critico que acapara calles principales y periféricas de cada punto de la república. Es pesimista ver como la ciudadanía arroja los desechos en lugares donde se transita regularmente o frente a la casa de uno de sus vecinos. Es esa la aberrante y descompuesta opinión que se tiene sobre el semejante; una falta de respeto monumental.

* Abuso de diminutivos: No es desaparecerlos del vocabulario pero sí utilizarlos con menor frecuencia. Hay cosas que merecen ser nombradas con todas sus letras y no encogerlas. Una vez más el léxico expele una pequeñez que parece nunca crecer.

* Susceptibilidad: La famosísima frase "como jarrito de tlaquepaque: mírame pero no me toques" proyecta la fragilidad del mexicano: se ofende al ser contradecido y se distancia al no ser correspondido; parecería un mecanismo de defensa que surge bajo la amenaza de no ser su palabra la ley.

* Fe Guadalupana: Sabemos que la religión es el núcleo de muchas familias y ciudadanos mexicanos pero la Virgen de Guadalupe es el símbolo del país, se le admira y respeta y cuenta con una fecha reservada para sus festejos y recibir a la congregación. La contracara de esta fe multitudinaria es la evidente separación con la realidad buscando una compensación en su imagen; podremos ser un país estancado y descuidado pero bien posicionado bajo la omnipresencia de una deidad.

* Chistes autodevaluativos: No cabe duda que el mexicano se pisotea anteponiendo su reputación. Por más que estos puedan causar risa aportando a las falencias un toque humorístico, el meollo es la minusvalía.

* Corrupción: Un diagnostico del mexicano no puede estar completo sin considerar esta epidemia. Los cimientos que sostienen nuestra sociedad son endebles y añadiendo el tonelaje de la corrupción se fractura al por mayor. En un país donde nuestras decisiones son dubitativas, nuestra estima es rebajada y nuestros "representantes" se encargan de hundirnos más con cada mentira e ignominia; la corrupción es el acceso a una realidad que no será la más prometedora pero nos mantiene inmersos en esa esfera idílica que se desmorona con un brusco movimiento. El fin a esta enfermedad (y anteriores malestares) se combate priorizando los principios y valores por encima de una postura cansina que mediocremente nos alcanza para sobrevivir.

jueves, 22 de marzo de 2012

Hijos de las rebajas


“Es la conciencia de determinados rasgos compartidos por una colectividad, y la aceptación de un estilo de vida que incluye un peculiar sistema de normas y valores” (Rodríguez & Ramírez, 1996) El libro en turno nos muestra dicha definición de identidad. Lo cual podemos comprobar en la actualidad que no existe como tal. No es un concepto que se maneje en su fiel interpretación porque hemos arrumbado toda la sepa mexicana y adoptado otras que nos van llegando del extranjero, cuyo principal exponente es Estados Unidos; mejor conocido como el vecino del norte o los gringos. Pero no vayamos tan lejos. En nuestros propios hogares la influencia de la mujer se ha convertido en el todo de muchos niños o adolescentes quienes no cuentan con un padre, ya sea por su fallecimiento o por el abandono del hogar, lo cual hace que el papel de la madre sea eje central. E incluso, me atrevo a decir, aun y con el padre dentro del círculo familiar la madre aporta un aprendizaje mayor que el del padre; que regularmente cuenta con un papel más de disciplina y monetario.

Regresando a la invasión extranjera que se ha sucitado bajo el contexto de la globalización, México poco a poco va perdiendo su esencialidad, su singular visión del mundo que era dignificado en casa y no era interrumpido por ideas del exterior que permean muy dentro del individuo. En la actualidad, desde la forma de vestir donde podemos encontrar señoritas vestidas de manera demasiado explicito, superando lo sensual; hasta varones que buscan engrandecer sus músculos como parte del legado que los americanos han dejado respecto al cuerpo. También se puede notar en las tiendas de conveniencia, desde misceláneas hasta franquicias de mayor prestigio como OXXO, como los artículos y productos americanos se han establecido por el consumo y aceptación que ha conquistado al ciudadano. Antes eran contados los productos que llegaban de tierras lejanas ponderando los productos elaborados dentro del país; lo que impulsaba la economía nacional.

A estos ritmos que se llevan, no existen más aquellas épocas doradas del territorio azteca cuando solía ser una viva imagen de él; desde las novelas que recalcaban la importancia de los valores como el de la familia u honestidad, los juegos como la lotería o canicas y los artistas netamente nacionales que impregnaban desde romanticismo hasta valentía, todo eso y más formaba parte de una armónica sociedad, que si bien las crisis, la delincuencia y corrupción le afectó, no le dominaban ni devoraban. Ahora tratamos de impedir que las consecuencias derriben.

lunes, 19 de marzo de 2012

XX


“México se construyó a partir de decisiones tomadas por varones, lo que dio como resultado que, con o sin intención, tengamos un país pensado para hombres en los ámbitos educativo, económico, religioso, social y político” cita Ricardo Bucio Mújica, presidente de la CONAPRED. El tema ha sido analizado y desmenusado en varias ocasiones siempre acabando con la siguiente formulación de su servidor: En un mundo de hombres, ¿por qué la mujer es inferior? La pregunta es planteada de manera ironica porque es por todos sabidos que la mujer es más astuta, perspicaz e inteligente que el hombre, capaz de hacer multiples funciones y no darse por derrotada.

Es de preocupación ver cómo la mujer pasa a ser vista por la mayoría de los hombres como objeto sexual o descarga de su rabia y rencor. Igualmente es alarmante la posición que la mujer ha adoptado a lo largo del tiempo dentro de la sociedad resumiendose a ser servil y obediente; siendo el sustento del hogar pero al mismo tiempo situada en una escala menor a la que tiene el hombre en la sociedad. Bien se dice: el hombre llega hasta donde la mujer lo permite. Pero ¿realmente el problema angular se deberá a lo que la mujer a dejado de hacer o a lo que el hombre le ha impedido hacer? Me inclino más por lo último dado que el orgullo y el sentimiento de superioridad del hombre derivan en el machismo.

¿Qué es el machismo? Si tuviera que contestar a la pregunta de manera procaz respondería que es una reverenda barrabasada de una mayoria colectiva de hombres que no aceptan la inmensa incidencia que la mujer tiene en cualquier ámbito. O, en cristiano, si no eres igual a mi; no eres digna. Así de peyorativa es la postura del machismo respecto a la mujer. Podemos identificar el modelo del machismo al escuhar la palabra "rajar" que es una manera coloquial de expresar que lo dicho o hecho en un grupo no debe salir de cada uno de los miembros de éste sino serán tachado por "rajones"; algo similar a la ignominia. "Las mujeres han sido consideradas seres inferiores porque al entregarse se abren, se rajan" (M.R. Estrada y P.R. Buendía, Psicología del Mexicano; pág. 43) Es por eso que la persona que cuenta información a otro también se le hace llamar "chismosa" por la apertura que las mujeres denotan al expresarse o en cualquier actividad. En definitiva, el machismo impide el contacto con la realidad porque en ésta no se encuentra lo buscado.

Letras permanentes


Hola, mi nombre es B. No sé por qué escribo esto pero me invade una necesidad de expulsar toda esa maraña de emociones que me asecharon el día de hoy. Fue uno de esos días donde el sol salió entre las nubes grises y cansinas de mi ciudad adormecida, capturada por lo que no puede ser percibible pero sí ineludible. Las horas pasan y vivir lo eligen pocos...

Cada día es una página en blanco que se tiñe de un color carmesí o de un oscuro luto que nos hace continuar bajo la impronta de todo mal un bien designa y a cada uno se le asigna dicha responsabilidad de bien-estar. Más sin embargo, nuestra capacidad es insuficiente ante el miedo recurrente que se cosecha en cada despertar; en cada contacto con esta realidad inaudita ante los ojos de simples mortales que con pasividad ven cómo los cuerpos se mutilan y los edificios cobran vida en llamas. Muchos se preguntan qué hacer, como si pasar de lector a escritor bastara con escribir oraciones retoricas, en lugar de formular la cuestión desde el tiempo que desperdiciamos y todas las atrocidades que permitimos sin titubeos ni temor de encarar las consecuencias que se desenmascaran con el tiempo. Mi ciudad es bella; su gente le desgasta y percude como si el futuro fuera cuestión de engaños.

Que trágicas y pesimistas mis palabras pueden sonar cuando en realidad no todos los sueños son pesadillas ni todas las personas se empeñan en difuminar el presente en el que somos participe. Por eso mismo déjenme hablarles de la alegría; tan benéfica y regocijante emoción que lo mismo se obtiene llorando que con altruismo y filantropismo. En mi la alegría no es el pan de cada día pero sí una elección cada amanecer. Me encuentro con él en cada aula rodeado del compañerismo que el tiempo y la apertura conceden, al llegar a casa y ver que tu madre duerme después de la jornada diaria y al dormir cuando de mi interior se escabullen reflexiones y unas que otras tentaciones. La alegría como remedio al malestar que sucede al pasar los días deberá ser suministrada sin conceder el engaño. No hay peor desilusión que la que nos pertenece.

La alegría es mía cada día pero el amor no seduce a su periférico servidor. Na causa en mi el mismo encanto y reacción que en años anteriores cuando cual colibrí buscaba sobrevivir entre las flores, aquellos días permanecía encendida la luz por mas que no fuera primavera. Hoy encaro el amor como un proyecto que con los años se va cimentando y cuyas estructuras son más fuertes que los dos en relación. Lástima que con el tiempo se ha ido debilitando su significado cabal e incrementado el banal. No existe más ese amor de veladas románticas e intimas con aquella persona que intensifica esa pasión por lo que más significa. Hoy sólo existen relaciones que sacian la necesidad de afecto atenuada con cada inquilino que se aloja, relaciones que regodean el orgullo o simplemente emulan para no dar cabida a la duda. Quizá exigo mucho, quizá no sea el romántico que se busca pero si algo se respecto a él es que no perdura si no se dosifica.

Pasar del amor a la tristeza, aunque no parezca, es tan inmediato como llevarse la mano a la cabeza y ser avasallado por la melancolía. Pero la tristeza no se limita al amor. La tristeza se ha convertido en una emoción recurrente que convierte las noches en un estremecedor mutismo. La tristeza se considera non conveniente y apartada del reparto de la vida diaria, tomándole como el daltonismo que impide al ser ver el mundo a todo color, aunque en la mirada y gesticulación se encuentre pero no atisbe. No obstante, la tristeza en su proceso abunda de moralejas y aprendizajes que bien son útiles en el ir y devenir de nuestra cotidianidad; las sonrisas son anzuelos esperando ser recibidas y las intenciones son granadas que en manos estallan. Por eso la tristeza más que oscurecer el velo, más que conducir a la gente a su entierro permite la reflexión sobre lo que paralelamente acontece. No confundir tristeza con depresión.

Vivir en esta pequeña ciudad me transmite todas esa emociones pero la que más se agudiza con las agraviantes presentadas por cada ciudadano es el enfado. Lo que lo alborota es ver lo estancados que permanecemos cuando tenemos recursos y potencial para superar lo establecido hasta ahora; vivimos bajo el régimen de la costumbre. Me enfada de igual manera la idiosincrasia que predomina y termina por golpear y dirigir cada palabra y acción por más que éstas no expresen lo que son. Podemos ver gente desechando proyectos honestos porque la impunidad determina que tan lejos ha de llegar; gente que permanece sumisa y servil ante las vejaciones de individuos que se deben a su posición social o gente creyente de mejorar su condición de vida pero con muy baja estima proyectada por la poca valía que invierte en su persona. La injusticia, permisibilidad y pasividad son la asociación tripartita que repercute en la representación sumisa desde que el gallo canta hasta que el sol decide no irradiarnos más. La esperanza es bisiesta.

domingo, 11 de marzo de 2012

¿Qué demonios?...


La evolución de la ciencia llega desde la prehistoria, desde aquel lejano tiempo donde nuestros primeros ancestros deambulaban por la tierra. En ese momento, el pensamiento racional no era el dominante; sí la credulidad y asombro, pues, en ese tiempo la fantasía que generaban los descubrimientos derivaban en mitos que posteriormente iban siendo mejor entendidos y explicados.

Con el paso de tiempo, el pensar del ser fue evolucionando. Llegando civilizaciones como las egipcias o indias que aportaron infinidad de novedosos conocimientos que hoy día perduran. Pero, la civilización número uno por excelencia fue la griega; si bien, no la primera, sí la que más repercutió en el conocimiento futuro. Nombres ilustres y de prosapia fueron los de Tales de Mileto, Anaximandro y Pitágoras pero el prócer, o más popular para la mayoría de nosotros, fue Aristóteles; quien hizo de la ciencia una belleza, del pensar un instrumento de excelencia y elegancia no para cualquiera sí al alcance de todos. Entre sus logros está el aporte a la biología en la clasificación de plantas y animales.

Hubo una debacle en la ciencia con la llegada del cristianismo. La iglesia quería acapar la total atención de la ciudadanía con el argumento de "desarrollo humano". Éstos intervinieron en toda investigación ajena a sus causas empañando aún más el panorama que en aquella época se dibujaba por la crisis económica, social y política.

El ascenso de la ciencia, el regreso a los terrenos ilustres que los griegos dejaron, se agradece principalmente a los árabes; que si bien, son padrinos de lo que conocemos como alquimia (un intento estéril de convertir cualquier tipo de piedra en oro), el otro lado de la balanza fue sumamente fructuoso. Las dos ramas de la ciencia en las que destaca su participación es la matemática, la química y la astronomía: en la primera, los números arábigos y el nacimiento del álgebra ayudaron a comprender mejor los números; en la segunda, sentaron las bases en la preparación de ácidos y, en la tercera, legaron nueves mapas astronómicos e instrumentos como el astrolabio. Uno de los nombres con mayor afluencia fue el de Alhacen quien aportó conocimiento importante de la estructura del ojo.

La época siguiente denotaría por su simple nombre todo lo que implicó ésta: Renacimiento. En ese lapso de tiempo, muchos sucesos importantes se dieron cambiando la visión constituida hasta entonces. Sobresalen los políticos como el de la caída de Constantinopla en 1453 a manos de los turcos que deriva en la separación de Oriente mediterráneo; culturales como el de la emigración de ilustres bizantinos a occidente; económicos que tienen que ver con Cristóbal Colon y los portugueses, quienes se embarcaron en una aventura que terminaría en el descubrimiento de nuevos lugares y riquezas. El conocimiento de igual manera se amplio y se le dio un valor mayúsculo a la individualidad humana.

Nombres de los que hay que hacer mención son: Leonardo Da Vinci (por todos conocidos por sus obras pictóricas), iniciador del renacimiento científico, dando importancia al método experimental, profundizando en la física, geología, astronomía (consideraba la tierra un astro) y anatomía (investigación sobre el cuerpo humano); Copérnico de la mano con la astronomía postuló la movilidad de la tierra y un modelo del sistema solar explicando el movimiento
de los planetas alrededor del sol y Galileo Galilei, el mandamás, un genio en toda la extensión de la palabra; un hombre hambriento de conocimiento que creo leyes generales de hechos particulares, postrando al método científico en un lugar privilegiado en base a la comunión de la inducción y deducción/observación y pensamiento.

Para el siglo XVII, todo aquel pensamiento filosófico a priori fue estructurado de manera que los fundamentos hablaran más que las hipótesis o formulaciones. En este tiempo los avances matemáticos se inflaron gracias a dos mentes brillantes como Isaac Newton y Rene Descartes; el primero con su famosa "ley de la atracción universal", formulado en base de observaciones astronómicas y el segundo, nombrado fundador de la filosofía moderna, se movía bajo la evidencia para comprobar y llegar a conclusiones satisfactorias.

En el siglo XVIII la ciencia siguió un camino ascendente, quizá no lleno de nombres tan ilustres y de momentos de gran repercusión, pero se logró la consolidación de algunas ramas como la biología y química que merecidamente detonaron. El nombre de mayor tonelaje es el del estadounidense Benjamín Franklin.

Otro época de gran trascendencia y abundancia, tanto científica como monetaria, fue el siglo XIX. Al llegar a este especial momento del tiempo nos damos cuenta que la ciencia hace erupción de manera avasallante; en gran parte apoyada por la Revolución Francesa y la industrialización, lo cual atrajo a jóvenes cortejados por la investigación científica. Cabe mencionar, que la independización de la ciencia con la filosofía fue aún más concreta, se volvió a los terrenos de la investigación y su necesidad de perfeccionamiento y exacto valor filosófico. Muchos nombre sonaron a caudales pero los que tomaré para ejemplificar la prominente influencia de esta época serán: Mendeleiev, químico ruso, creador de la tabla periódica; Louis Pasteur, iniciador de la bacteriología moderna así como descubridor de la cura antirrábica y el proceso de pasteurización; Charles Darwin y su principio de selección natural apoyado en la biología que funda la teoría darwiniana de la evolución y Wundt, a quien se le agradece haber creado el primer centro experimental especialmente para la psicología y el método introspectivo.

Para concluir, en el siglo XX el rigor de la investigación científica marca la tendencia. La experimentación toma un papel protagonista en la ciencia. De igual manera, hubo una área que sobresalió y fue la física bajo el nombre de Albert Einstein y su teoría de la relatividad; de manera contigua, la bioquímica trabajó en sintonía con la medicina; la genética tuvo mucho que ver con el desarrollo de la biología y la psicología tuvo en Pavlov, Watson y Freud personajes que profundizaron más en la materia. A mediados y finales del siglo se dieron pasos agigantados por medio de la computadora, Internet y viajes espaciales.

P.D. Si no fue de tu agrado... menos mal que no eres mi profesor.

jueves, 1 de marzo de 2012

El Retrato de Dorian Grey

"¡Demasiado de usted en él! Palabra de honor, Basilio, que no le creía tan vanidoso. Y en realidad, no puedo descubrir ninguna similitud entre usted, con su severa y enérgica fisonomía y su cabello negro como el carbón, y este joven Adonis, que parece hecho de mármol y pétalos de rosa. Porque él es un verdadero Narciso, mi querido Basilio, y usted..., bueno, usted tiene desde luego un rostro inteligente y todo eso. Pero belleza, la verdadera belleza, termina donde empieza una expresión intelectual. La inteligencia es en sí misma una especie de exageración y destruye la armonía de cualquier rostro. En el momento en que se sienta uno a pensar se convierte en todo nariz o todo frente o en cualquier cosa horrible. Mire usted a los hombres que han triunfado en profesiones doctas. ¡Son todos de una fealdad perfecta! Excepto, claro esta, en la iglesia. Pero es que en la iglesia no piensan. Un obispo sigue diciendo a los ochenta años lo que le enseñaron a decir cuando era un muchacho de dieciocho, y la consecuencia natural es que se conserva siempre con un aspecto delicioso. Su misterioso y joven amigo, cuyo nombre no me ha revelado usted nunca, pero cuyo retrato me fascina realmente, no piensa nunca. Estoy completamente seguro. Es una hermosa criatura sin cerebro, que debería estar aquí siempre en invierno, cuando no hay flores que contemplar, y también en verano, cuando necesitamos algo que nos refresque la inteligencia. No se alabe usted, Basilio; se parece a él en lo más mínimo."

domingo, 26 de febrero de 2012

Modo Quasimodo


Sabes que ha sido el mejor momento de tu vida cuando aprendes a caer en lugar de acostumbrarte. Es la dirección general. Es el camino más fácil de aceptar. Caer, para muchos, es una coreografía, una recompensa de abundantes zalamerías. Porque se encuentra placer en la indefensión. Porque cual faraón se busca ser atendido. Porque se convierte en adicción la mirada de otros mesiéndose al recorrer el rostro mustio y cuerpo curvo; la palmada de aliento cual bebé en hombros. Poseer tu atención. Ser parte de tus pensamientos, traer a tierra firme todo lo omitido de aquel paisaje triste que miraste y no observaste. Gracias por nunca alentar y siempre solapar. Por eso lisiados y vencidos en todo rubro compadecemos.

¿Soy o me parezco?

Me presento como aquel esperpento que de su cueva salió. Que un día descubrió que el mundo no estaba de acuerdo con su concepción, por ende, decidí escribir cuáles eran los cinco pilares que mantienen mi postura estante y distante de muchos de los clones que andan por allí. Espero que al saberlos planifiquen mejor lo que dicen o nos asemeje más como seres, no reptiles.

  • No soy socialmente activo:

¿Han escuchado el término "sexualmente activo"? Bueno, a quien se le hace atribución es porque tiene una vida sexual en constante turbulencia, estira y afloja; sexo frecuente, inconsciente, eso es lo de menos, ¿no? Al final que esté adentro es lo que importa, digo, lo de adentro es lo que importa. Así, en mi el término opuesto a "socialmente activo" hace referencias a que no soy ajonjolí de todos los moles; no me la paso estrechando la mano de medio semejante mucho menos soy el centro de atención de polladas, clubes y reuniones. Digamos que no es el rol en el que mejor me desenvuelvo. Podré estar rodeado de personas, convivir, disfrutar, pero al cabo de un lapso de tiempo me fastidio, me incomodo, me alejo; las experiencias a lo largo de mi vida no me han encausado en una recurrente interacción social, en esa búsqueda de aceptación que mitiga la búsqueda del yo, de esa persona que enfrenta la vida siendo lo que la colmena desea, no lo que la abeja persigue. Mi intención no fue aislarme del mundo, ni ahora promover ser apático o misántropo, fue una decisión desencadenada en momentos de incertidumbre que con el tiempo torno en virtud; mira que conocerse mejor no es un don, es una expedición.

  • No creo en productos de la necesidad:

Producto de la necesidad básica es aquel al que denomino religión. Tal como la despensa del súper mercado que contiene productos de toda alacena y alimentación, la religión cubre cada muro, expresión y acción. La gente sigue el camino porque causa intriga lo desconocido. Al tiempo que las preguntas, aflicciones y el coro de botarates roen. La religión, desde tiempos remotos, se ha caracterizado por aparecer en los momentos de mayor confusión en el hombre, he ahí su gran apuesta: llegar como luz de toda oscuridad cuando en realidad es simple ficción. Los problemas no se resuelven por un personaje de adoración general mucho menos son impuestos por él. Por esto y otras cosas más que semejantes se encargan de propagar, no soy adepto, inepto o como le quieran llamar.

  • El amor como sinónimo no antónimo:

Siempre lo he dicho: el amor es una epidemia; se propaga con tal rapidez que cuando menos lo esperas tus manos, labios y brazos están conectados con otros. Lo cual me parece alarmante. Para mi el amor debe llevar un proceso, una interacción mucho más valida y congruente que un "flechazo", antojo o simple química. Muchas de esas relaciones comienzan fructuosas en cosas corporales (besos, sexo, arrumacos), no sentimentales, de esas que determinan una comunión que no se convierte en dependencia; donde ambos están conscientes de que un amor siamés no es lo adecuado. Toda esa palabrería se escucha idílica pero es la manera en que manejo la palabra. Por más que las posibilidades de hallar quién lo ponga en juego conmigo sean bajas. Entiendo que lo inconsciente predomine pero no abusen. Empiezo a creer que Freud no estaba del todo deteriorado por la cocaína.

  • En mi orden encuentro orden:

Déjenme platicarles algo: soy un desastre en cuanto a organización. Un ejemplo que aplica en toda su extensión es mi cuarto; el entrar a él es empezar a sortear obstáculos que voy dejando regados por el piso cuando llego de la escuela o algún otro lugar. Los golpes y resbalones se pueden dar. Incrementando el rango de riesgo por lo estrecho que es mi cuarto. La papelería, libros, útiles y demás objetos hace que parezca una bodega de objetos perdidos o algún almacén húmedo y antaño que se pueden encontrar en zonas céntricas abarrotadas de libros. Si se esculca bien, puedo encontrar desde las llaves que tardo en recordar dónde deje para irme con rapidez a la escuela o uno que otro peso, boleto o nota que en su momento busqué y me di por vencido. Quizá sea cierto que como se tenga el cuarto, es como tenemos archivada la información en el cerebro. Ahora comprendo porque llegan a mi las respuestas cuando el examen pasó. No obstante, tengo un orden y no es de arraigo.

  • No hablo pero qué tal rayo:

Hablar no es mi principal cualidad. Lo hago cuando una clase he de dar o cuando estoy platicando con un amigo en particular. De ahí en fuera, soy taciturno, poco expresivo, me podrían catalogar como frío pero en verdad no me enfadaría. Así he vivido. Así continuaré aunque en estos tiempos miles de palabras valgan más que el silencio. No quiero convertirme en un parlanchín que encuentra en sus palabras su mejor principal diversión o agrede pensando ser superior; para mi hablar es una terapia, despojarse de miedo, rencores y pasiones que permean muy adentro. Es medio de diversión, expresión; hoy, mas que un panegírico es abominablemente inverosímil.

Así que, a falta de palabras me explico por este medio. No seré el mejor escrito urbano, mundano o espontáneo pero intento transmitir un mensaje que le motive a zarpar, recapacitar o como en esta ocasión, conocerme mejor. A estas alturas de mi vida, y en la carrera que estudio, me he dado cuenta que todo esta sopa de letras sirve para encaminar todo lo que en tu interior persiste. No pude encontrar mejor pasatiempo cuando abundaba el tiempo. Con cada escrito corroboro que escribir es una catarsis; cuando la fónica dice no, la sintaxis sí.

Un momento de palabras que no espero entiendad: comprendan.

La noche se define sin estrellas en el cielo


Descubrí que en mi grado más inconsciente era capaz de efectuar actos que de otra manera no haría. Una noche, en completo estado sonámbulo, me abalance sobre mi hermano lanzando golpes y palabras altisonantes; él lo único que hacía era defenderse sin ser recíproco. Me comentó que la fuerza empleada en dicho momento era inaudita en mi, nunca antes había visto en mi mirada tal agresividad. Yo mismo me asombré.

¿Cómo es posible que estando en cama, descansando, abruptamente fuera impulsado por una fuerza de la que no tenía conciencia? Al menos no ese instante. Digo ese instante porque el hecho lo había deseado con anterioridad, el sentimiento aversivo hacía mi hermano existía intacto y creciendo cada día y momento. Quizá fue aquel un mecanismo dispuesto a no seguir acumulando ni almacenando sentimiento dañinos; como si algo en mi interior, en pro de mi bienestar, tomara control de mi cuerpo. Y lo agradezco.

No soy violento por naturaleza pero era algo que necesitaba hacer. No podía seguir mirando de esa manera a mi hermano, a mi amigo de la infancia, con quien jugábamos, reíamos y compartíamos todo desde juguetes hasta campamentos. La sensación es indescriptible; la carga es menos. Aquella mañana me pregunté ¿qué pasaría ahora? Los últimos años de mi vida habían rotado respecto aquel suceso y todo lo que no dijimos por anteponer el orgullo a una situación que no se resolvía con vanagloriarse de lo que habíamos hecho y el otro desecho.

¿A dónde debía dirigirme? ¿A él? ¿A contagiarle aquella libertad que era de ambos mientras él seguía encandilado por la confusión del estruendo que más que proporcionar una lección, ocasionaba un aumento de rencor empatado con impotencia por haber permitido que sucediera? No lo sé. La respuesta puede ser esa o, puede traer de vuelta aquella yerma visión donde el odio se funde y el tiempo me consume rodeado de un homogéneo color negro. La violencia está ahí y mis heridas niego a abrir.

sábado, 25 de febrero de 2012

The Tree Of Life


Cargada de imágenes y pocos diálogos, es una de las películas más sensibles que he visto; abarcando cada aspecto de la vida desde el cosmos hasta paisajes naturales pasando por la vida de una familia cuyo padre es la mano dura y única voz. No apta para la persona impaciente que espera estímulos evidentes. Se ama o se odia. Yo la amé.


viernes, 24 de febrero de 2012

Faster


Aprovechando que el clima se presta para estar en cama viendo una película, con un frío que se está haciendo costumbre cada fin de semana, tomé el DVD que recién adquirí antes que las tareas se acumularan y no hubiera tiempo suficiente. La película en turno es "Faster", que aunque su estreno es del 2010, llego a mi el trailer apenas el año pasado. Lo que llamó mi atención fue el argumento que se desarrolla bajo la sed de venganza incentivada por el odio hacia quienes asesinaron al hermano del protagonista que es interpretado por Dwayne Johnson.

Hablando del actor/luchador en cuestión, he de decir que bastaron esos dos minutos para que con convencimiento dijera que es su mejor rol. De las películas en que tenía presente su presencia ninguna me habían satisfacido; llegando a pensar que la actuación era más un vehículo para seguir en el radar de la farándula que verdadera vocación. En "Faster" lo noto inmerso en el papel directo y determinante de un conductor anónimo que simplemente cumple su cometido, turbio e hiriente, pero al final una manera de desprenderse de esa impotencia de haber presenciado la muerte de su hermano. En el camino, el conductor de tatuaje misterioso, obtendrá pistas que le conducirán a los agresores así como toparse en su camino a un flemático individuo que permanece a su sombra.

El transcurso de la trama nos mantiene entretenidos con una dosis adecuada de detonaciones de armas y persecuciones. "Faster" no es una pincelada, tampoco nos mantiene recabando pistas pero sí pendientes de los acontecimientos que suceden con el personaje principal y la historia en general; debe disfrutarse desde una perspectiva de justicia por propia mano sin demasiada intromisión policíaca.