"This is not the sound of a new man or a crispy realization. It's the sound of the unlocking and the lift away. Your love will be safe with me."

domingo, 30 de diciembre de 2018

Una cuerda azul

Abro la puerta. Accidentalmente golpeo a una persona. ¿Soy un agresor? La persona se voltea. No puedo ver sus facciones; solo puedo ver las mías. Su rostro es todo epidermis. Ningún signo de cejas, ojos, nariz, orejas o boca. Al voltearse, se aproxima hacia la puerta, se asoma entre la rendija y llama a un amigo. Éste, al igual que el otro, su rostro es todo epidermis. Inmediatamente se comunican en un lenguaje de toques que no entiendo. El amigo se retira y al paso de un tiempo, regresa con más personas a cuestas. Todos de rostros ausentes. Estos voltean hacía mi. Dos de ellos se apartan del grupo y al paso del tiempo regresan con cámaras y micrófonos; en la televisión aparezco. El numero de personas avanza conforme al reloj y conforme al movimiento de sus cuerpos. Me pregunto: ¿qué hice mal?

Yo los veo a ellos, no ellos a mi. Pero me sostienen de los brazos, inmóvil, sin oponer auténtica resistencia más que un febril forcejeo. La gente me apunta con los dedos. No puedo ver sus rostros pero puedo sentir sus dedos y son unos dedos que se mueven bajo un ritmo ajeno, una cadencia que no es de ellos, un oscilar digno de un objeto atenido a un evento. Porque no se necesita más para seguir o sentir que el movimiento ajeno. Cierro mis ojos. Sus zapatos no son mis zapatos. Su ausencia no es mi ausencia. Su percepción no es mi percepción. El tiempo avanza. Una oscuridad se adueña del lugar. Una oscuridad propia de lugares remotos. Mis planes se van. Pero la luz al fondo es mi esperanza. El tren de la vida no para. La vida sigue su momento; la puedo ver pasar.

Amado Nervo - El Gran Viaje

¿Quién será, en un futuro no lejano, el Cristóbal Colón de algún planeta?
¿Quién logrará, con máquina potente, sondar el océano del éter, y llevarnos de la mano allí donde llegaron solamente los osados ensueños del poeta?
¿Quién será en un futuro no lejano el Cristóbal Colón de algún planeta?
¿Y qué sabremos tras el viaje augusto? ¿Qué nos enseñaréis, humanidades de otros orbes, que giran en la divina noche silenciosa, y que acaso hace siglos que nos miran?
Espíritus a quienes las edades en su fluir robusto mostraron ya la clave portentosa de lo Bello y lo Justo, ¿cuál será la cosecha de verdades que deis al hombre, tras el viaje augusto?
¿Con qué luz nueva escrutará el arcano? ¡Oh la esencial revelación completa que fije nuevo molde al barro humano!
¿Quién será en un futuro no lejano el Cristóbal Colón de algún planeta?

viernes, 17 de agosto de 2018

Tesis

El anuncio decía: "Tesis en cinco minutos". Así que me presento y doy mi tema: "El fútbol como método de enseñanza-aprendizaje en sociedades capitalistas". La señorita que atiende, voltea a verme y como buena sinodal pregunta: 

—¿Está usted consciente de las dificultades presentes?
—Sí, el sistema no sirve.
—Aparte súmele que no hay luz.
—Sí, la situación económica es deplorable.
—Entonces, váyase a Office Depot.

Y así fue como supe que mi tesis estaba bien pero el lugar para emplearla, mal. Quizás en aquella iglesia me puedan ayudar un poco más para encontrar el lugar.

Paralelo

Camino por las calles como Ernesto: con cámara en manos y sueños. Sé a dónde voy, no sé a lo que vengo; ironía de una vida con un sentido del humor grotesco. La única diferencia entre el Che y yo, es que él es de izquierda, yo de derecha; la izquierda solo la uso para rebasar. La política no es lo mío. Me parece todo el mismo vals: quien tiene más poder, baila mejor. La única buena causa de la vida es vivir, lo demás son cronopios. Porque la vida no siempre cuesta tanto; lo que cuesta tanto es el ser humano, ese ser divergente para propios y extraños, esa incógnita que tanto cuesta despejar. Pensándolo bien, tengo más de Cortázar que del Che: empezando por la altura y siguiendo por la cámara mas no por el amor a los gatos; seres prudentes pero distantes, fantasmas entre muros, seres silenciosos y escurridizos cual niebla. Yo soy más como el perro: huésped de las calles, amigo del loco, husmeante, perseguidor de ruedas, compañero incondicional, místico nahual poseedor de mitos y leyendas. Al mismo tiempo, soy como Horacio en Rayuela: un ser que oscila entre dos realidades tan distantes pero tan conexas de un mismo instante; como si la vida nos pareciese familiar en diferentes rostros, como si la vida fuese el mismo diálogo pero en distinto idioma como parte de un lenguaje universal. Pero vamos, mejor pongo fin a este bestiario antes de que se vuelva un interminable rosario, aunque al final la escritura no es más que eso: una consecución de líneas que parecen no tener fin y en la que uno deposita todos sus miedos, toda su fe, toda su esperanza, en algo en lo que no se sabe si existe pues quien escribe no es Dios sino un humano como cualquier otro.

Abies religiosa

Esos árboles son centinelas
que resguardan el alma,
imponentes gigantes
que con sus ramas
y aromas abrazan,
colosos de la tierra
y del cielo,
aire de la vida,
pulmones que respiran,
vigilantes de lo eterno.
Granos de lluvia
de lo alto caen
y alborotan
los suelos;
la gente corre,
se humedece,
se guarece,
las hojas abren sus poros,
reverdecen,
resplandecen,
símbolo de vida,
de mortalidad,
de un nuevo comienzo
para un nuevo final,
ciclo de vida perpetuo
así en la tierra como en el cuerpo.

Metamorfosis

El sol a la izquierda,
el mar a la derecha
y yo vuelo razo sobre el llano;
la luz me despierta y guía
cual barco en altamar.
Soy un ave sin alas
pero que vuela como tal,
porque la vida compensa
lo que la naturaleza no da.
Con las manos toco el agua
es cálida, es fraternal
y me sumergo como pelicano en el mar;
emergo mitad hombre, mitad animal
escamas surgen a mi espalda
mi mandibula se torna descomunal,
metamorfosis anormal,
maridaje de dos mundos alternos
pero en constante simultaneidad.
Soy dos cosas a la vez:
el animal salvaje que caza
y el salvaje que animales caza;
soy el que lleva su presa en la boca
y el que arrastra su presa por la boca;
soy la sangre en busca de sangre,
vida y muerte en la tierra;
soy el barbaro,
soy el despiadado,
soy el irracional,
soy el que anda entre rama y rama,
el que aulla en medio de la nada,
el que hace de la noche una gala;
soy ese ser entre la selva
que deja sus huellas al pasar,
ese ser finito que escala árboles,
que surca con aplomo el aire,
que se arrastra cual pecado,
ese ser creador de sueños y
de pesadillas sin consuelo.
Miro mis manos y en ellas hay garras,
me muevo en el mar
como si este fuera mi hogar,
alguna vez fui humano
pero ahora lo soy más.

Rapiña

Murió a los 70 años el fundador de Rapiña, la marca que por años —y aún en la actualidad— ha sido líder en ventas de comida rápida, y cuyo dueño había permanecido oculto alrededor de 40 años; tan distante era su rostro, su aspecto, que en las revistas de negocios aparecía una caricatura de él basado en un artista de la revista quien tomaba inspiración de una foto del padre de dicho magnate quien era parecido a él. Los trazos Los trazos no eran del todo correctos pues se desconocía si la similitud seguía pues el tiempo va dando forma a cada uno por separado. La noticia llega de manos de una fuente confiable que da fe y legalidad del hecho. La causa de la muerte se desconoce pues la fuente declara "la noticia me llegó por mensaje de Whatsapp con un emoji de una carita triste y la palabra: murió". Según declara la fuente, "nunca hubo un contacto directo con él, había alguien más" por lo que la esperanza de saber más de tan enigmático personaje por completo se diluía. Una persona, que estaba cerca al momento que la noticia se difundía, sentenció: "¿pueden los fantasmas morir? Una vez más, la muerte vence toda lógica". Y al tiempo que se alejaba a paso lento mis brazos atravesaban los muros y en un mundo paralelo yo no estaba aquí.